La muerte de abejas en grandes cantidades a causa de enfermedades es
un fenómeno que se viene registrando en muchos países. Según advierten
los especialistas, esta tendencia amenaza los ecosistemas del planeta y
puede generar una crisis alimentaria en el futuro, ya
que las abejas mueren dejando las flores sin polinizar y, en
consecuencia, cae la productividad de los cultivos hortícolas, informa
la radio The Voice of Russia.
Uno de los males de las abejas reside en los escarabajos de la
colmena, que devoran a las abejas y su hábitat: la miel, las celdillas,
la cera, etc. “Lo más peligroso es que se difunden no solo por medio de
los productos de la apicultura y por las propias abejas, sino por los
muebles y otras cosas de madera”, advierten los especialistas.
Otro problema se deriva de las garrapatas y moscas-parásito que penetran en el cuerpo de la abeja
y las consumen desde el interior. Las propias abejas no son capaces de
hacer frente a los parásitos y a los virus, debido a que la vecindad del
ser humano ha empeorado sus habilidades para sobrevivir, explica
Anatoly Kochetov, doctor en ciencias agrícolas, además de respetado
apicultor.
Las abejas domésticas enfermas infectan a las abejas salvajes
creando así una epidemia. Los científicos declaran que las muertes
masivas entre los himenópteros conducirán a cambios en la Tierra, ya que
un 80% de todas las flores que son polinizadas por insectos.
En algunos países existen actualmente granjas donde la gente poliniza las flores con cepillos y una sustancia especial.
Sin embargo, el hombre no puede polinizar cada flor por sí mismo, por
lo que la muerte masiva de abejas y las posibles consecuencias que pueda
conllevar para la humanidad no dejan de ser amenazantes.
Fuente: rt.com
2.26.2014
Bosques prehistóricos emergen tras las tormentas en Gran Bretaña.
Dos bosques prehistóricos engullidos por el mar han resurgido en el
Reino Unido a causa de las fuertes tormentas de los últimos meses.
La bahía de Mount, en Cornualles (en el extremo sudoeste de Inglaterra), cambió de aspecto en unas pocas semanas por la aparición, con la marea baja, de troncos de pinos, robles y hayas de una antigüedad de 4.000 a 6.000 años, según las pruebas de carbono.
Los geólogos conocían la existencia de este bosque pero no era visible.
“Las tormentas han descubierto troncos de pino y roble de 2 a 5 metros, así como arbustos de avellanas bien conservados”, explicó Frank Howie, del organismo encargado de la protección de la naturaleza en Cornuallas.
Lo mismo ocurrió en la cosa galesa, en la bahía de Cardigan, donde emergieron unas raíces imponentes de castaños enterradas hace 4.500 años. Podría tratarse del bosque del reino mítico de “Cantre’r Gwaelod”, un territorio que se cree que se extendía unos 30 km más allá de la costa actual antes de ser tragado por el mar.
“Estos bosques existían aún hace 4 o 5.000 años, cuando el clima era un poco más cálido que hoy en día. No se inundaron antes de la última glaciación, que se produjo hace 12.000 años”, según Patrimonio Nacional (National Trust), el organismo encargado de la conservación de una parte de las costas inglesas y galesas.
Los especialistas estiman que los bosques podrían acabar de nuevo sumergidos en los próximos meses.
El Reino Unido ha conocido este año su invierno más lluvioso desde 1910, con una tempestad tras otra, sin apenas tregua. La fuerza del viento y la lluvia han redibujado la costa, recuperando bosques legendarios en algunos casos, y cediendo cinco metros de costa al mar, en otros, según Patrimonio Nacional.
Fuente: eleconomista.es
La bahía de Mount, en Cornualles (en el extremo sudoeste de Inglaterra), cambió de aspecto en unas pocas semanas por la aparición, con la marea baja, de troncos de pinos, robles y hayas de una antigüedad de 4.000 a 6.000 años, según las pruebas de carbono.
Los geólogos conocían la existencia de este bosque pero no era visible.
“Las tormentas han descubierto troncos de pino y roble de 2 a 5 metros, así como arbustos de avellanas bien conservados”, explicó Frank Howie, del organismo encargado de la protección de la naturaleza en Cornuallas.
Lo mismo ocurrió en la cosa galesa, en la bahía de Cardigan, donde emergieron unas raíces imponentes de castaños enterradas hace 4.500 años. Podría tratarse del bosque del reino mítico de “Cantre’r Gwaelod”, un territorio que se cree que se extendía unos 30 km más allá de la costa actual antes de ser tragado por el mar.
“Estos bosques existían aún hace 4 o 5.000 años, cuando el clima era un poco más cálido que hoy en día. No se inundaron antes de la última glaciación, que se produjo hace 12.000 años”, según Patrimonio Nacional (National Trust), el organismo encargado de la conservación de una parte de las costas inglesas y galesas.
Los especialistas estiman que los bosques podrían acabar de nuevo sumergidos en los próximos meses.
El Reino Unido ha conocido este año su invierno más lluvioso desde 1910, con una tempestad tras otra, sin apenas tregua. La fuerza del viento y la lluvia han redibujado la costa, recuperando bosques legendarios en algunos casos, y cediendo cinco metros de costa al mar, en otros, según Patrimonio Nacional.
Fuente: eleconomista.es
2014 será el año más caluroso de la historia.
Las previsiones de los meteorólogos de la Universidad Justus
Liebig, Alemania, se basan para esta previsión en la presencia del
fenómeno climático conocido como El Niño, un calentamiento periódico que
se produce cada cuatro años y que se genera en las aguas del océano
Pacifico y es una de las causas de las anomalías climáticas de los últimos años, informa el portal New Scientist.
La nueva fase del fenómeno empezó el año pasado y en 2014 alcanzará su clímax provocando un calor sofocante y junto a él, numeroso incendios, sequías, huracanes y hasta inundaciones en algunas regiones del planeta.
De acuerdo con los especialistas, los países que más sufrirán los desastres naturales provocados por El Niño serán los más cercanos al ecuador, del mismo modo que sucediera en 1997, cuando los incendios destruyeron enormes territorios de los bosques vírgenes de Indonesia y Australia, mientras que en Brasil la franja de fuego alcanzó los 1.600 kilómetros.
El vicedirector del Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Rusia, Arkadi Tishkov, por su parte, ha declarado que El Niño se acerca cada día más a las latitudes medias y altas del hemisferio norte.
El científico también señala que, según los climatólogos, la influencia del océano Pacífico en la formación del tiempo en Europa crece cada día. “Si antes en este continente el cambio de la meteorología se relacionaba con los procesos que se forman en el norte del Atlántico, en los últimos años El Niño puede influir sobre el clima de diferentes regiones”, afirma Tishkov.
De hecho, a El Niño se le atribuye el calor anómalo que se registró en el Hemisferio Norte desde junio hasta agosto del año 2010. Durante ese periodo las altas temperaturas batieron todos los récords en Europa, América del Norte y en el Norte y centro de Asia.
Fuente: rt.com
La nueva fase del fenómeno empezó el año pasado y en 2014 alcanzará su clímax provocando un calor sofocante y junto a él, numeroso incendios, sequías, huracanes y hasta inundaciones en algunas regiones del planeta.
De acuerdo con los especialistas, los países que más sufrirán los desastres naturales provocados por El Niño serán los más cercanos al ecuador, del mismo modo que sucediera en 1997, cuando los incendios destruyeron enormes territorios de los bosques vírgenes de Indonesia y Australia, mientras que en Brasil la franja de fuego alcanzó los 1.600 kilómetros.
El vicedirector del Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Rusia, Arkadi Tishkov, por su parte, ha declarado que El Niño se acerca cada día más a las latitudes medias y altas del hemisferio norte.
El científico también señala que, según los climatólogos, la influencia del océano Pacífico en la formación del tiempo en Europa crece cada día. “Si antes en este continente el cambio de la meteorología se relacionaba con los procesos que se forman en el norte del Atlántico, en los últimos años El Niño puede influir sobre el clima de diferentes regiones”, afirma Tishkov.
De hecho, a El Niño se le atribuye el calor anómalo que se registró en el Hemisferio Norte desde junio hasta agosto del año 2010. Durante ese periodo las altas temperaturas batieron todos los récords en Europa, América del Norte y en el Norte y centro de Asia.
Fuente: rt.com
Meteorito cae sobre Puerto Rico.
La Sociedad de Astronomía del Caribe (SAC) indicó que poco después de las 7:02 p.m. del martes de la semana pasada, recibieron reportes desde varios pueblos de Puerto Rico de lo que varias personas describieron como una “bola de fuego verdosa, que iba dejando una estela según descendía del cielo”.
La entidad educativa indicó que el color verde que muchos vieron en el meteoro sugiere que contenía níquel, un mineral muy común en las rocas espaciales mayormente metálicas y que también contienen hierro.
La SAC destacó que aquellas personas que vieron la caída del meteoro en persona lo pudieron apreciar mucho más grande que como luce en un vídeo captado, al explicar que las cámaras que captan el cielo utilizan un lente de ángulo ancho, lo cual aleja los objetos visibles para poder abarcar más área del cielo.
La entidad educativa indicó que aunque el vídeo muestra que el evento ocurrió a eso de las 6:58 p.m., el sistema que captó las imágenes tenía 4 minutos de retraso, de modo que se determinó que el meteoro cayó a eso de las 7:02 p.m.
“Fue justo cuando estaba comenzando a oscurecer por lo que se puede apreciar que aún había un poco de luz diurna en dirección al Oeste, por donde se acababa de ocultar el Sol”, añadió la SAC.
“Tan pronto fue avistado (el bólido) recibimos varios mensajes a través de las redes sociales de la SAC desde diferentes partes de la Isla e incluso desde República Dominicana”, señaló la organización a la vez que indicó que residuos de la roca espacial pudieron haber alcanzado la superficie. Sin embargo estimó que estos debieron haber caído al mar al oeste de Rincón. Fuente: elnuevodia.com
La entidad educativa indicó que el color verde que muchos vieron en el meteoro sugiere que contenía níquel, un mineral muy común en las rocas espaciales mayormente metálicas y que también contienen hierro.
La SAC destacó que aquellas personas que vieron la caída del meteoro en persona lo pudieron apreciar mucho más grande que como luce en un vídeo captado, al explicar que las cámaras que captan el cielo utilizan un lente de ángulo ancho, lo cual aleja los objetos visibles para poder abarcar más área del cielo.
La entidad educativa indicó que aunque el vídeo muestra que el evento ocurrió a eso de las 6:58 p.m., el sistema que captó las imágenes tenía 4 minutos de retraso, de modo que se determinó que el meteoro cayó a eso de las 7:02 p.m.
“Fue justo cuando estaba comenzando a oscurecer por lo que se puede apreciar que aún había un poco de luz diurna en dirección al Oeste, por donde se acababa de ocultar el Sol”, añadió la SAC.
“Tan pronto fue avistado (el bólido) recibimos varios mensajes a través de las redes sociales de la SAC desde diferentes partes de la Isla e incluso desde República Dominicana”, señaló la organización a la vez que indicó que residuos de la roca espacial pudieron haber alcanzado la superficie. Sin embargo estimó que estos debieron haber caído al mar al oeste de Rincón. Fuente: elnuevodia.com
Cientos de peces muertos aparecen en Mallorca.
Cientos de peces muertos aparecieron el 21 de febrero por la mañana en la orilla
del torrente de Son Bauló, en Santa Margalida. Por ahora se desconocen
las causas que han provocado el suceso, pero la Policía Local está al
corriente de lo ocurrido y se va a investigar.
A primera hora de la mañana de ayer, vecinos de Son Bauló y otras personas que paseaban junto al torrente se apercibieron que a lo largo de decenas de metros de la orilla había una gran cantidad de peces sin vida. Mayoritariamente eran animales de talla pequeña, de 3 o 4 centímetros de longitud, pero también se hallaron varios ejemplares de lubina bastante grandes, de 2 o 3 quilos de peso, con la boca y los opérculos branquiales (por donde respiran) completamente abiertos. Testigos de lo ocurrido explicaron que algún curioso que se había acercado a ver lo ocurrido se llevó a casa algunas lubinas «con la intención de comérselas».
Investigación
La Policía Local de Santa Margalida visitó el torrente y levantó acta de lo ocurrido. El alcalde, Antoni Reus, explicó que ahora el Ajuntament abrirá una investigación con la colaboración del técnico municipal de medio Ambiente para averiguar las causas de tal mortandad.
Entre las hipótesis que se manejan, explicó Reus, está la de que los animales podrían haber muerto al quedarse sin oxígeno o a algún problema en el funcionamiento de la estación depuradora. Los vecinos contemplan también estas hipótesis (que por ahora no deben darse por ciertas), aunque alguno sugirió que quizás algún hotel de la zona había vertido agua contaminada o algún otro líquido tóxico en la zona húmeda. Reus dijo al respeto que lo ocurrido «no necesariamente se debe a un vertido». El resto de animales (incluidos los conocidos patos) parecían vivir sin complicación alguna.
No es la primera vez que ocurre algo así en el torrente de Son Bauló, sino que al menos ya se habían detectado casos similares en otras tres ocasiones. En una de ellas se determinó que los animales habían muerto asfixiados, por falta de oxígeno. En otra ocasión se atribuyó al vertido contaminante de un establecimiento hotelero próximo.
Agua estancada
El torrente de Son Bauló está en un extremo del núcleo urbano de Can Picafort, en el lado más cercano a Son Real. Igual que el torrente de Na Borges, el de Son Bauló, justo antes de desembocar en el mar, se convierte en una especie de laguna donde hay agua dulce estancada buena parte del año, excepto cuando tae el suficiente cabal para penetrar en el mar.
Informalmente, los vecinos sugirieron que se debería posibilitar que el torrente y el mar debieran estar siempre en contacto de modo que el agua circulara permanentemente. Ello, a su juicio, oxigenaría la laguna y no se volverían a registrar muertes de peces por asfixia.
Fuente: sott.net
A primera hora de la mañana de ayer, vecinos de Son Bauló y otras personas que paseaban junto al torrente se apercibieron que a lo largo de decenas de metros de la orilla había una gran cantidad de peces sin vida. Mayoritariamente eran animales de talla pequeña, de 3 o 4 centímetros de longitud, pero también se hallaron varios ejemplares de lubina bastante grandes, de 2 o 3 quilos de peso, con la boca y los opérculos branquiales (por donde respiran) completamente abiertos. Testigos de lo ocurrido explicaron que algún curioso que se había acercado a ver lo ocurrido se llevó a casa algunas lubinas «con la intención de comérselas».
Investigación
La Policía Local de Santa Margalida visitó el torrente y levantó acta de lo ocurrido. El alcalde, Antoni Reus, explicó que ahora el Ajuntament abrirá una investigación con la colaboración del técnico municipal de medio Ambiente para averiguar las causas de tal mortandad.
Entre las hipótesis que se manejan, explicó Reus, está la de que los animales podrían haber muerto al quedarse sin oxígeno o a algún problema en el funcionamiento de la estación depuradora. Los vecinos contemplan también estas hipótesis (que por ahora no deben darse por ciertas), aunque alguno sugirió que quizás algún hotel de la zona había vertido agua contaminada o algún otro líquido tóxico en la zona húmeda. Reus dijo al respeto que lo ocurrido «no necesariamente se debe a un vertido». El resto de animales (incluidos los conocidos patos) parecían vivir sin complicación alguna.
No es la primera vez que ocurre algo así en el torrente de Son Bauló, sino que al menos ya se habían detectado casos similares en otras tres ocasiones. En una de ellas se determinó que los animales habían muerto asfixiados, por falta de oxígeno. En otra ocasión se atribuyó al vertido contaminante de un establecimiento hotelero próximo.
Agua estancada
El torrente de Son Bauló está en un extremo del núcleo urbano de Can Picafort, en el lado más cercano a Son Real. Igual que el torrente de Na Borges, el de Son Bauló, justo antes de desembocar en el mar, se convierte en una especie de laguna donde hay agua dulce estancada buena parte del año, excepto cuando tae el suficiente cabal para penetrar en el mar.
Informalmente, los vecinos sugirieron que se debería posibilitar que el torrente y el mar debieran estar siempre en contacto de modo que el agua circulara permanentemente. Ello, a su juicio, oxigenaría la laguna y no se volverían a registrar muertes de peces por asfixia.
Fuente: sott.net
Colapso catastrófico mundial llegará en 16 años.
Año cero (2030 según el calendario
romano). Sólo un 20% de la población ha logrado sobrevivir al colapso
medioambiental. Sin agua, sin electricidad, sin aire limpio para
respirar y con una gran parte de la corteza continental hundida bajo el agua.
Así describe el paisaje terrenal de dentro de 16 años uno de los científicos británicos más reputados, que ha alcanzado el reconocimiento de sus colegas a base de anticipar, con exactitud matemática, el futuro de la humanidad. Se trata del nonagenario James Lovelock, el autor de la refrendada hipótesis de Gaia (que concibe al planeta como un superorganismo) e inventor del revolucionario detector de captura de electrones.
Las tesis de Lovelock, publicadas hace varios años, han vuelto a saltar a la opinión pública y se han hecho virales en la red. Tanto, que varias entrevistas en las que realizaba este tipo de afirmaciones catastrofistas, hace cuatro, cinco y hasta seis años se han vuelto a colar entre las más leídas del día de varios diarios británicos.
Bien es cierto que las teorías apocalípticas sobre el fin del mundo ganan cada vez más adeptos, pero el repentino clima extremo y los desastres naturales que durante estas semanas se viven en la isla, con lluvias torrenciales e inundaciones, han hecho que todas las miradas se dirigiesen al hombre que lo advirtió con varios años de antelación. Lovelock dijo que dentro de diez años Londres estaría bajo el nivel del mar, y visto lo que está pasando, los británicos se preguntan seriamente si no estaría tan desencaminado como parecía en su momento. El fantasma del cambio climático comienza a causar verdadero cambio entre la población británica, convirtiendo a los teóricos más apocalípticos en sus gurús.
Un nuevo mundo
Los trabajos sobre ambientalismo y cambio climático son los que más prestigio le han otorgado a Lovelock. Gracias a ellos, en 1965 ya logró anticipar con todo lujo de detalles la situación climática del planeta del año 2000, y sus consecuencias en lo concerniente al uso de combustibles fósiles, en un informe que le encargó la petrolera Shell. Ahora afirma que ya no hay vuelta atrás.
En el año 2020 el clima será extremo (antártico y desértico), causando grandes devastaciones globales, explica el ambientalista. Sin embargo, la venganza de Gaia no se quedará ahí. Dos décadas después, Europa será un gran desierto dominado por el clima subsahariano. O lo que quede del continente, pues algunos países, como el Reino Unido o Irlanda, habrán desaparecido, absorbidos por el aumento del nivel del mar.
La tierra se agota es el último libro del británico, publicado en España por Planeta. Como en el caso de La venganza de la tierra, más que una advertencia y una llamada de atención, se trata de la constatación de un fenómeno irreversible provocado por la acción del hombre. Los últimos informes del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) tienen un lenguaje menos catastrofista que el de Lovelock, aunque sus resultados no están tan alejados. Hace algunos años estaban a años luz, pero cada vez se acercan más sus conclusiones.
No hay nada que hacer.
La creciente percepción entre la opinión pública de que el cambio climático es una realidad con apocalípticas consecuencias a corto plazo está sembrando el planeta de numerosas iniciativas ecologistas. El aumento en el volumen de negocio de los alimentos ecológicos es una de ellas, al igual que la disminución del uso de bolsas de plástico por parte de las grandes superficies.
Los últimos acontecimientos climáticos en Europa han sido un punto de inflexión (aunque la sequía cada vez más extrema lleve años afectando al continente africano) y, al menos los británicos, parecen inclinarse por la idea de Lovelock de que “es demasiado tarde para evitar la catástrofe”. De otra forma no podría entenderse la viralidad que generó el “enjoy life while you can” (disfruta de la vida mientras puedas) en las redes sociales.
Para el científico británico “ya no tenemos tiempo. Todas las políticas verdes, como el denominado desarrollo sostenible, son sólo palabras que en realidad no tendrán ningún efecto real en el planeta”, apuntaba ya hace cinco años. Todas y cada una de las medidas adoptadas para frenar el cambio climático, dice, “no sirven para reducir la huella de carbono”. Son poco más que mecanismos para limpiar la conciencia.
Así pues, afirma que el reciclaje “es una pérdida de tiempo y de energía”, que la reforestación para compensar las emisiones de carbono “empeora aún más las cosas” o que tomar decisiones de consumo ecológicas son sólo “gestos ostentosos”. Su crítica más benevolente sobre la economía verde: “es como recolocar las tumbonas del Titanic mientras se hunde el barco”.
El 80% de la población mundial desaparecerá.
De entre todas las medidas encaminadas a frenar el cambio climático, afirma el científico, la más falsa y vacía de todas, es la energía renovable. “Nunca vamos a obtener del viento o del sol la energía suficiente para cubrir el consumo energético de una sociedad como la nuestra. Podemos cubrir todo el país con millones de esas cosas (molinos de viento o placas solares), pero será una pérdida de tiempo”.
Irremediablemente, en pocos años el calentamiento global hará que una parte del planeta esté bajo el nivel del mar, mientras que en el resto habrá temperaturas extremas que lo harán inhabitable. ¿La única posibilidad de supervivencia? “La tecnología”.
Para Lovelock, el problema de la energía sólo se puede resolver mediante las centrales nucleares. Asimismo, aboga por los transgénicos y la comida sintética para solucionar la escasez de alimentos. Aun así, y contando con que “se irán inventando más tecnologías necesarias para la supervivencia”, el 80% de la población mundial morirá.
Para redondear su catastrofismo, el científico explica que “desde que se creó la vida en la Tierra sólo ha habido siete desastres de la magnitud de este último”. La mayor parte de los humanos desaparecerán, afirma, pero “los que queden cambiarán y entenderán cómo hay que vivir realmente en Gaia”. Mientras tanto: “disfruta de la vida”.
Fuente: elconfidencial.com
Así describe el paisaje terrenal de dentro de 16 años uno de los científicos británicos más reputados, que ha alcanzado el reconocimiento de sus colegas a base de anticipar, con exactitud matemática, el futuro de la humanidad. Se trata del nonagenario James Lovelock, el autor de la refrendada hipótesis de Gaia (que concibe al planeta como un superorganismo) e inventor del revolucionario detector de captura de electrones.
Las tesis de Lovelock, publicadas hace varios años, han vuelto a saltar a la opinión pública y se han hecho virales en la red. Tanto, que varias entrevistas en las que realizaba este tipo de afirmaciones catastrofistas, hace cuatro, cinco y hasta seis años se han vuelto a colar entre las más leídas del día de varios diarios británicos.
Bien es cierto que las teorías apocalípticas sobre el fin del mundo ganan cada vez más adeptos, pero el repentino clima extremo y los desastres naturales que durante estas semanas se viven en la isla, con lluvias torrenciales e inundaciones, han hecho que todas las miradas se dirigiesen al hombre que lo advirtió con varios años de antelación. Lovelock dijo que dentro de diez años Londres estaría bajo el nivel del mar, y visto lo que está pasando, los británicos se preguntan seriamente si no estaría tan desencaminado como parecía en su momento. El fantasma del cambio climático comienza a causar verdadero cambio entre la población británica, convirtiendo a los teóricos más apocalípticos en sus gurús.
Un nuevo mundo
Los trabajos sobre ambientalismo y cambio climático son los que más prestigio le han otorgado a Lovelock. Gracias a ellos, en 1965 ya logró anticipar con todo lujo de detalles la situación climática del planeta del año 2000, y sus consecuencias en lo concerniente al uso de combustibles fósiles, en un informe que le encargó la petrolera Shell. Ahora afirma que ya no hay vuelta atrás.
En el año 2020 el clima será extremo (antártico y desértico), causando grandes devastaciones globales, explica el ambientalista. Sin embargo, la venganza de Gaia no se quedará ahí. Dos décadas después, Europa será un gran desierto dominado por el clima subsahariano. O lo que quede del continente, pues algunos países, como el Reino Unido o Irlanda, habrán desaparecido, absorbidos por el aumento del nivel del mar.
La tierra se agota es el último libro del británico, publicado en España por Planeta. Como en el caso de La venganza de la tierra, más que una advertencia y una llamada de atención, se trata de la constatación de un fenómeno irreversible provocado por la acción del hombre. Los últimos informes del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) tienen un lenguaje menos catastrofista que el de Lovelock, aunque sus resultados no están tan alejados. Hace algunos años estaban a años luz, pero cada vez se acercan más sus conclusiones.
No hay nada que hacer.
La creciente percepción entre la opinión pública de que el cambio climático es una realidad con apocalípticas consecuencias a corto plazo está sembrando el planeta de numerosas iniciativas ecologistas. El aumento en el volumen de negocio de los alimentos ecológicos es una de ellas, al igual que la disminución del uso de bolsas de plástico por parte de las grandes superficies.
Los últimos acontecimientos climáticos en Europa han sido un punto de inflexión (aunque la sequía cada vez más extrema lleve años afectando al continente africano) y, al menos los británicos, parecen inclinarse por la idea de Lovelock de que “es demasiado tarde para evitar la catástrofe”. De otra forma no podría entenderse la viralidad que generó el “enjoy life while you can” (disfruta de la vida mientras puedas) en las redes sociales.
Para el científico británico “ya no tenemos tiempo. Todas las políticas verdes, como el denominado desarrollo sostenible, son sólo palabras que en realidad no tendrán ningún efecto real en el planeta”, apuntaba ya hace cinco años. Todas y cada una de las medidas adoptadas para frenar el cambio climático, dice, “no sirven para reducir la huella de carbono”. Son poco más que mecanismos para limpiar la conciencia.
Así pues, afirma que el reciclaje “es una pérdida de tiempo y de energía”, que la reforestación para compensar las emisiones de carbono “empeora aún más las cosas” o que tomar decisiones de consumo ecológicas son sólo “gestos ostentosos”. Su crítica más benevolente sobre la economía verde: “es como recolocar las tumbonas del Titanic mientras se hunde el barco”.
El 80% de la población mundial desaparecerá.
De entre todas las medidas encaminadas a frenar el cambio climático, afirma el científico, la más falsa y vacía de todas, es la energía renovable. “Nunca vamos a obtener del viento o del sol la energía suficiente para cubrir el consumo energético de una sociedad como la nuestra. Podemos cubrir todo el país con millones de esas cosas (molinos de viento o placas solares), pero será una pérdida de tiempo”.
Irremediablemente, en pocos años el calentamiento global hará que una parte del planeta esté bajo el nivel del mar, mientras que en el resto habrá temperaturas extremas que lo harán inhabitable. ¿La única posibilidad de supervivencia? “La tecnología”.
Para Lovelock, el problema de la energía sólo se puede resolver mediante las centrales nucleares. Asimismo, aboga por los transgénicos y la comida sintética para solucionar la escasez de alimentos. Aun así, y contando con que “se irán inventando más tecnologías necesarias para la supervivencia”, el 80% de la población mundial morirá.
Para redondear su catastrofismo, el científico explica que “desde que se creó la vida en la Tierra sólo ha habido siete desastres de la magnitud de este último”. La mayor parte de los humanos desaparecerán, afirma, pero “los que queden cambiarán y entenderán cómo hay que vivir realmente en Gaia”. Mientras tanto: “disfruta de la vida”.
Fuente: elconfidencial.com
Una tormenta geomagnética afectara nuestro Planeta.
Geofísicos anunciaron que este 19 de febrero se inició en la Tierra una tormenta magnética que durará hasta el viernes. Detallaron además que se debe a una serie de destellos de una escala mediana en el Sol.
Los especialistas advirtieron de posibles interrupciones de las comunicaciones por radio a ciertas horas y de que la gente con trastornos cardiovasculares podrían sentirse peor.
Una tormenta geomagnética es una perturbación temporal de la magnetosfera terrestre. Asociada a una eyección de masa coronal (CME), un agujero en la corona o una llamarada solar, es una onda de choque de viento solar que llega entre 24 y 36 horas después del suceso.
Esto solamente ocurre si la onda de choque viaja hacia la Tierra. La presión del viento solar sobre la magnetosfera aumentará o disminuirá en función de la actividad solar. La presión del viento solar modifica las corrientes eléctricas en la ionosfera. Las tormentas magnéticas duran de 24 a 48 horas, aunque pueden prolongarse varios días.
Una tormenta electromagnética está dividida en tres etapas:
Primera etapa - Erupción solar: tarda solamente ocho minutos en llegar a la tierra. La radiación electromagnética es capaz de interrumpir las comunicaciones. La erupción solar expande la atmósfera hasta alcanzar las órbitas de los satélites, alterando sus órbitas y provocando su caída a la superficie de la Tierra.
Segunda etapa – Tormenta de Radiación: un bombardeo de radiación que puede quemar los circuitos eléctricos y dañar a las personas expuestas; aun cuando la atmósfera y la magnetósfera actúan a modo de escudo para evitar este tipo de efectos.
Tercera etapa - Eyección de Masa Coronal (en inglés CME): Esta es la onda más peligrosa ya que, en el caso de estar orientada hacia el sur, daña los satélites, todos los transformadores eléctricos por los que pase electricidad y las comunicaciones en todo el planeta. Si está orientada al norte, rebotará en la magnetosfera. Fuente: telesurtv.net
Los especialistas advirtieron de posibles interrupciones de las comunicaciones por radio a ciertas horas y de que la gente con trastornos cardiovasculares podrían sentirse peor.
Una tormenta geomagnética es una perturbación temporal de la magnetosfera terrestre. Asociada a una eyección de masa coronal (CME), un agujero en la corona o una llamarada solar, es una onda de choque de viento solar que llega entre 24 y 36 horas después del suceso.
Esto solamente ocurre si la onda de choque viaja hacia la Tierra. La presión del viento solar sobre la magnetosfera aumentará o disminuirá en función de la actividad solar. La presión del viento solar modifica las corrientes eléctricas en la ionosfera. Las tormentas magnéticas duran de 24 a 48 horas, aunque pueden prolongarse varios días.
Una tormenta electromagnética está dividida en tres etapas:
Primera etapa - Erupción solar: tarda solamente ocho minutos en llegar a la tierra. La radiación electromagnética es capaz de interrumpir las comunicaciones. La erupción solar expande la atmósfera hasta alcanzar las órbitas de los satélites, alterando sus órbitas y provocando su caída a la superficie de la Tierra.
Segunda etapa – Tormenta de Radiación: un bombardeo de radiación que puede quemar los circuitos eléctricos y dañar a las personas expuestas; aun cuando la atmósfera y la magnetósfera actúan a modo de escudo para evitar este tipo de efectos.
Tercera etapa - Eyección de Masa Coronal (en inglés CME): Esta es la onda más peligrosa ya que, en el caso de estar orientada hacia el sur, daña los satélites, todos los transformadores eléctricos por los que pase electricidad y las comunicaciones en todo el planeta. Si está orientada al norte, rebotará en la magnetosfera. Fuente: telesurtv.net
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